21 de marzo de 2026
En la previa al 50° aniversario del último golpe de Estado cívico-militar y eclesiástico, un grupo de artistas autoconvocadas -con el apoyo de otras instituciones y organismos- decidió encontrarse en el espacio público para hacer de la memoria una práctica viva y compartida. La narrativa elegida tiene una singularidad: bordan, cosen y entrelazan historias.
Así nació "Ronda de bordado: el paisaje de la memoria colectiva", una propuesta abierta que tendrá su último encuentro hoy a las 15:30 en la sede de Rectorado de Pinto y Chacabuco- previo a su presentación durante la vigilia del 24 de Marzo.
La elección de la ronda no es casual. Recupera una forma
de organización y de encuentro de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo,
quienes aprendieron a transformar el dolor en lucha y la ausencia en acción
colectiva. En ese gesto circular, horizontal y persistente, se inscribe también
esta experiencia local que apuesta a sostener vivas las políticas públicas de
memoria y derechos humanos.
Ana Valle, Virginia Arhex, Inés Szigety y Anabela Tvihaug
son las promotoras de este proyecto que fue sumando voluntades a lo largo de
los encuentros, para elaborar una bandera-estandarte construida entre muchas
manos. Cada participante aporta desde su singularidad: un retazo de tela, un
botón perdido en un bolsillo, una prenda que guarda una historia, todos
elementos cotidianos que, al unirse, componen un territorio común donde la
memoria se vuelve visible, tangible, compartida y viva.
"La idea era sumarse, con o sin experiencia: animarse a
sentarse a una ronda, a escuchar, contar y construir colectivamente. El bordado
fue la "puntada inicial" para el encuentro pero también un gesto político y
afectivo: hacer memoria con el cuerpo, en comunidad, en un espacio público",
detallaron sus organizadoras.
Las rondas de bordado se desarrollaron a lo largo de 3
encuentros durante este mes. Mañana será el cierre y la invitación sigue en pie
para quienes quieran sumarse antes de la presentación final. Se puede
participar individualmente o en compañía, llevando materiales para bordar,
objetos textiles, equipo de mate o solo ganas de compartir.
En tiempos donde la memoria necesita ser defendida, la
ronda de bordado invita a habitarla de otra manera: recordando y creando.
Porque, como en todo tejido, es en el cruce de hilos donde aparece la fuerza de
lo colectivo.
Acompañan la iniciativa Grupo Memoria por la Vida en
Democracia, ATE Tandil-Benito Juárez, Sala Abierta de lectura, Centro Cultural
La Compañía, Ilustradores Serranos, IPAT, Facultad de Arte, Área de Derechos
Humanos y Área de Cultura UNICEN.
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