6 de octubre de 2011

Locales

Locales. Una actitud inconcebible que alienta la suspicacia

Ahora que según parece, por fin, ha tomado intervención la Fiscalía en el famoso tema del Hipódromo local, me permito recordar que siendo concejal en oportunidad del otorgamiento de la concesión a “Vistas Serranas”, la empresa que explota desde hace cinco años el circo de carreras tandilense, no solo no levanté la mano desaprobándola, sino que hice algunas observaciones que me parecieron atinadas y formalicé un pedido de informes al Departamento Ejecutivo acerca del incumplimiento de cláusulas del contrato respectivo, algunas de las cuales podían comprometer seriamente a la administración comunal, tales como la no inclusión en el estatuto social empresarial en lo concierne al objeto social de la explotación de carreras de caballos, limitándolo solo al rubro de la construcción. Además, de la desfachatez de la empresa de condicionar la reforma del estatuto a que se le otorgara la licitación.
Sumado a ésto, la falta de inventario del predio al momento de la entrega de la licencia, la inobservancia en lo que atañe a la organización con exclusividad de competencias oficiales de caballos sangre pura de carrera, dando lugar a carreras concertadas no oficiales, que escapaban a todo tipo de control. Inexistencia de un totalizador de apuestas dirigido y controlado por un centro de cómputos, carencia de un hotel de tránsito, como así también de un proyecto y planos para la construcción de un comedor infantil, un jardín maternal, una sala de primeros auxilios y atención primaria de la salud en Villa Aguirre. Anormalidades, además, en el pago del canon mensual que debía percibir la Municipalidad, agravado esto con la falta de contabilización de las apuestas realizadas.
Decía entonces que no se había construido en su totalidad tampoco la empalizada circundante a la pista y la cerca perimetral de todo el predio, requisitos éstos que debían cumplimentarse antes de la realización de la primera de las reuniones realizadas. Destacaba también la falta de cumplimiento del plan de inversiones de embellecimiento, equipamiento y explotación comercial en el predio y que no existía tampoco un servicio veterinario y un centro de control antidoping. A lo que se sumaba la falta de actualización de la póliza de seguro endosada a favor de la Municipalidad.
Hice objeción, además, a la aceptación inconcebible de términos insertos en el contrato en cuanto a los compromisos de la empresa especificados en modo potencial: “El comedor infantil no “sufriría” demoras, la instalación de la sala de atención primaria “tendría” inicio tal día, los trabajos previos “rondarían” una fecha, etc., etc.
En lo que concierne al personal –destaqué-, no contaba con seguro y con cobertura médico asistencial, no se respetaban tampoco las normas de seguridad laboral y había varios trabajadores en negro. A lo que se agregaba la carencia de seguros para casos de incendio, de responsabilidad civil, por daños, incapacidad o muerte de algún espectador, etc. Coincidentemente con la falta absoluta de control y aplicación de sanciones por incumplimiento y transgresiones por parte de la Municipalidad.
Como faltando a sus obligaciones de responder al pedido del Concejo Deliberante, como es costumbre suya, el intendente Lunghi se hacía el sordo, le envié una carta documento requiriéndole la respuesta al Cuerpo Deliberativo en un plazo perentorio, la que fue satisfecha solo a medias.
Ahora, transcurrido un lustro de aquel episodio, vuelvo sobre el tema, porque muchos de esos compromisos de la concesionaria que yo reclamaba, no han sido cumplimentados todavía. Tampoco los mil puestos de trabajo para la gente de Villa Aguirre que prometió el Intendente el día de la inauguración han sido satisfechos. Eso si, mientras la concesionaria embolsa un subsidio mensual de 504.000 pesos pagados por trimestre adelantado (el 60 % de los cuales debería ir a premios y el 40% a obras de infraestructura y desarrollo comercial, lo que nadie controla), la Municipalidad percibe desde entonces un canon fijo de 7.000 pesos mensuales, a lo que debería agregarse el 3% de las apuestas si el monto es mayor y que nadie controla. Y lo que es más: el medio millón de pesos del subsidio provincial, van derecho al bolsillo del concesionario, no entran y salen, como debería ser, de la caja del Municipio, que es el directo responsable de todo. Lo que tampoco nadie controla.
Denuncié también los riesgos de la empalizada de hormigón que, después, provocaron no pocos accidentes. Uno de los cuales le cuesta al pueblo de Tandil 140.000 pesos impagos al Hospital y que nadie reclamó, por el accidente de un jockey.
Advertí, además, acerca de la falta de poder del Directorio de la concesionaria a un tal Daniel Blanco para que la representara, una inversión prometida de 3.000.000 de pesos, de los cuales 740.000 no eran inversión sino gastos, la inexistencia de una cronología de inversión, de ejecución y plazos de las obras y las fallas en las garantías del contrato, las firmas en el expediente sin aclarar. Y, desde luego, la estafa a la fe publica que significó contradecir una ordenanza que establecía el otorgamiento del 15% de las entradas del acto inaugural al Hospital (entraron 35.000 personas y el nosocomio percibió solo 1.400 pesos, saque usted la cuenta).
Por todo lo expuesto consideré que el contrato estaba viciado de nulidad por incumplimiento de cláusulas específicas.
Después fueron denunciadas otras graves irregularidades en el pago de las apuestas, en la adjudicación de ferias en Semana Santa, en los caballos de Blanco “ganadores” de varias carreras.
Transcurrido un lustro ahora de aquel entonces, muchos de esos compromisos y promesas permanecen incumplidos.
“A mi me mueve el amor al turf, no la plata” dijo un dia Blanco. “Yo no me muevo por política me muevo por dinero”, dijo otra vez.
Mientras tanto, el intendente Lunghi se siente feliz –lo ha declarado- porque con el Hipódromo cumplió uno de sus sueños. Pero lamentablemente, enceguecido por esa obsesión, no alcanza a comprender que su secretario de gabinete, que tiene a su cargo hacer cumplir la concesión, es el mismo que redactó el convenio que ahora no hace cumplir.
Lo peor de todo es admitir que, con toda lógica y como van las cosas, esto pueda redundar en perjuicio de Tandil, que es lo que más me interesa. Y que no termine en un juicio reclamando 100.000.000 de pesos, como el famoso de Tránsito Local, aun no resuelto ni tampoco debidamente informado a la población. Esa es mi preocupación.
Por eso le recuerdo al Intendente que la concesión de explotación del Hipódromo por parte de la Provincia, la tiene el Municipio, no quien actúa en representación suya sin que nadie lo controle ni le haya conferido autoridad. Por lo tanto, responsable de todos los dislates no es quien asume una representación que no tiene y que, además, ostenta en su foja poco recomendable hallarse inhibido y cuestionado por…
Con espectáculos musicales y fuegos artificiales esto no se soluciona, señor Intendente. Usted prometió trabajo para mil personas en Villa Aguirre y transcurridos cinco años, esas mil personas siguen sin trabajo. Con música de cumbia y ritmos de folklore, como a usted le gusta distraer la atención de la verdadera realidad, esto no se arregla.
Pero bueno, todo sirve, lamentablemente, para alentar las suspicacias de la gente que entiende que tantas atenciones del Municipio para este insólito concesionario, no deben resultar gratuitas.

(*)Concejal mandato cumplido por la UCR

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