27 de abril de 2011

Deportes

Deportes. Villa Mitre – Santamarina, una final por el descenso

El sábado en Bahía Blanca se producirá un partido que en la previa se lo puede catalogar que será definitivamente por el descenso. Si bien puede llegar a molestar a quienes hoy componen el plantel de Santamarina, la realidad indica que no hay margen para el error y para nada más que no sea evitar perder la categoría que tanto costó conseguir.

A la paupérrima temporada de Santamarina le quedan tres partidos de la fase Reválida, es decir demasiado poco pese a que algunos futbolistas manifiestan que aún falta mucho. De los nueve puntos que restan, seis los jugará en condición de visitante con la presión de conseguir resultados y que los que están abajo en la tabla general no se les ocurra ganar, porque el panorama que está por demás complicado se complicaría aún más, en caso claro está de no sumar.

Santamarina a lo largo de los 33 partidos que disputó jamás pudo aprovechar las situaciones favorables que el certamen le ofreció. Tuvo nueve puntos jugando como local, como para al menos ubicarse mucho mejor en la tabla de la primera etapa, pero solo cosechó dos y se comió un baile enorme de Rivadavia. Contó el pasado lunes con la posibilidad de tomar aire pero no logró ganar (NdR: influyó el pésimo árbitro Franklin), no pudo alcanzar a Rivadavia de Lincoln en la general y dejó escapar otra ocasión. Las fechas pasan y no se ven indicios concretos de esa mejoría que permita evitar sostener la categoría sin pasar por una promoción.

Hoy está Duilio Botella, quien hace lo que puede con lo que tiene. Antes estuvieron Daguerre y Gambini a quienes la dirigencia no los sostuvo y los echó. La misma dirigencia que le dio a Omar Onzari la responsabilidad de armar una plantilla sin experiencia en la categoría, con jugadores mal físicamente y casi sin el debido trabajo de pretemporada. Así se inició este proceso y no había manera de que esta situación por la que se atraviesa no sucediera. Cuando la desprolijidad le gana a la organización, cuando las ambiciones de algunos dirigentes pasan por otro costado y tienen al fútbol como un trampolín, es muy difícil no quedar expuesto ante todos.

Así esta la versión Aurinegra de este año de Argentino A, navegando siempre en el fondo de la tabla, acostumbrándose peligrosamente a vivir con lo justo y acercándose hacia donde la gran mayoría no quiere llegar: ni promoción, ni mucho menos descenso.

El del sábado en Bahía Blanca no será un juego más. Que lo entiendan aquellos que manifiestan la frase “falta mucho”, que gran parte de su futuro Santamarina se lo jugará ante Villa Mitre.

COMO LLEGA?

Es el gran interrogante que se develará el mismo sábado. Hasta el momento el Aurinegro jugó cinco partidos y anotó solo un gol. No ganó y lleva desde que asumió Botella tres igualdades al hilo. El equipo se muestra ordenado, genera algunas situaciones pero da la sensación desde afuera que la mochila de lo que se está jugando pesa mucho y en algunos casos que la pelota quema en los pies. Para colmo en el banco no hay el recambio deseado. Los juveniles tienen mucho futuro pero que no se les puede exigir nada en este momento crítico y otros que hasta ahora, pese a estar hace varias temporadas en el club, nunca se han decidido a ser titulares y navegan en la mediocridad absoluta.

Ante Villa Mitre la ausencia segura es la de Iván Agudiak por la cláusula firmada que dice que el jugador no puede actuar ante el equipo dueño de su pase. Se aguarda el boletín del Tribunal de Disciplina para conocer si Juan Maldonado podrá ser tenido en cuenta. Algunos mencionan que el futbolista habría llegado a la décima amarilla. Gáspari y Krüger, según las cuentas que se llevan reúnen 9 tarjetas, mientras que Ocaño mantiene las 4 amonestaciones.

El partido que todos imaginan será de mucha fricción, en donde Santamarina también deberá cuidarse y mucho en no desarmarse aún más, pensando que tras la fecha libre jugará ante Rivadavia en Tandil.

Como se puede observar el panorama no es el más óptimo. De todas formas la esperanza está en que Santamarina no ha perdido visitando a Villa Mitre y es más hasta le ha ganado. Aferrado a esa situación estadística y soñando con que cambie un poco la suerte, el Aurinegro trabaja pensando en un partido que será una final por el descenso.

VILLA MITRE

El empate del lunes en Tandil, le da esperanzas al irregular Villa Mitre. El equipo de Víctor Zwenger sabe que depende de su propia producción y que logrando un triunfo hundirá aún más a los tandilenses. Lo bueno que el Tricolor bahiense ha cumplido una campaña igual de mala que el Aurinegro. Y que por más que cuente con jugadores de mayor experiencia en algunos casos, es un equipo vulnerable y que ante la presión de sus hinchas puede cometer errores de todo tipo.

Para el sábado el DT no podrá contar con los defensores Antonio Domínguez y Martín Poncetta, ambos suspendidos.

Domínguez llegó a la quinta amonestación en la derrota 1 - 2 con Cipolletti, mientras que Poncetta recibió la tarjeta roja también en ese compromiso. Zwenger, director técnico tricolor, deberá encontrarles reemplazantes en las prácticas que se intensificarán a partir de hoy.

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Voz de Tandil | Av. del Valle 1220 - Tandil