28 de julio de 2011

Policiales

Policiales. “Cuando ingresé vi que estaba con un ataque de nervios y me acerqué a consolarla”

Cuando todavía no se cumplieron 24 horas del trágico episodio que conmocionó a todo el país ocurrido en Ayacucho, con la muerte de una beba de tres meses en un presunto robo, diversos testimonios dan cuenta de los dramáticos momentos que se vivieron en la casa de Miguens al 1100 de la vecina localidad.

Tal es el caso de Estela Echaide, vecina de la familia Olano que por estas horas aguarda los resultados de la autopsia de Antonia, la pequeña que ayer perdió la vida en un hecho que todavía no ha sido caratulado por la justicia.

Echaide relató en el aire de AM1560 que a la hora del episodio se encontraba en su casa y no percibió que sucediera nada fuera de lo común.

“Mi casa está lindante a la de Soledad Ibañez (24) y Juan Pablo y aunque vivimos medianera mediante no escuche ningún ruido ni nada extraño. Mi esposo estaba recostado y yo ya estaba levantada y lo primero que escuche fue el sonido de la ambulancia y me alarmó porque la escuche muy cerca. En ese momento salí a la puerta y observé que estaba estacionada en la casa de al lado”.

Según la vecina, ante la negativa de un policía de informarle lo que estaba sucediendo, decidió ingresar a la casa. “Cuando ingresé vi que estaba ella (Soledad) con un ataque de nervios y me acerqué a consolarla, pero por el estado en que estaba no podía hablar. Con el policía le pedíamos que nos cuente lo que había pasado, pero no nos podía contar nada por cómo estaba quebrada y en llanto”, sostuvo la entrevistada.

Una vez que logró componerse, según Echaide, la mamá relató que sintió un ruido cuando se bañaba y pensó que había llegado la suegra, ya que tiene llaves de acceso a la casa. “Preguntó si era ella e inmediatamente se le metieron los ladrones al baño aunque en ningún momento me dijo que la habían golpeado, lo que me indicó fue que no lo dejaban salir y como hablaba en plural, supongo que era más de uno”, explicó la mujer.

Al ser consultada sobre si sabía qué le pedían los malvivientes, la entrevistada señaló que los sujetos pedían dinero, siempre de acuerdo al testimonio de la madre.

Respecto del estado en que se encontraba el lugar, Estela detalló que “en la habitación había algunas cosas en el suelo, como frazadas y un tender, pero era muy poco, no era un desorden muy grande inclusive en la cocina estaba todo en su lugar”.

Sobre la relación que mantenía con los vecinos, sostuvo que “son buenísimos”.

“Ella vive ahí desde los cinco años cuando se mudó con su madre. Luego se fue a estudiar a Mar del Plata y posteriormente volvió. La beba era una felicidad total para esa familia y por eso insisto en que lo que se está diciendo de que hay responsabilidad de la familia es mentira, que busquen por otro lado".

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