26 de octubre de 2011

Deportes

Deportes. “El pequeño”, no pudo

La tarde empezó mal. En la Arena de Ludwigsburg, Alemania, el zurdo crucero argentino Rogelio Rossi, pretendió tomar la corona de los cruceros WBO al serbio nacionalizado alemán, Marko Huck.
El “Pequeño”, como le dicen al representante de San Nicolás, venía con un buen record, que alimentaba ilusiones. Había despachado en pocos rounds a los hermanos Sanabria. Le ganó el sudamericano en cuatro rounds a Orlando Farías, defendió su título contra Mariano Struntz y luego noqueó sucesivamente a César Crenz y a Luzimar Gonzaga.
Tendría frente a sí al campeón, cuyo verdadero nombre es Muamer Hukic, con treinta y cuatro peleas en su haber, treinta y tres ganadas, veinticinco por nocaut y una sola perdida. Un escollo, nada fácil para el argentino.
Rossi, salió a pelearlo de igual a igual, atacando de entrada y proponiendo el combate, mientras que el campeón, fiel a su estilo, sin impacientarse lo esperaba con tranquilidad para colocar sus pocos pero eficaces impactos. Aunque el argentino mostraba mayor corpulencia, altura y alcance de brazos, era más recio en la pegada Huck, que tiene un cuerpo muy bien trabajado. Son noventa kilos de puro músculo. Hasta el tercer round, la pasividad del alemán le permitió a Rossi entrar en la media distancia e intentar conectar sus golpes, la mayoría de ellos bloqueados por la cerrada guardia de su rival, recibiendo algunas contras de singular dureza. En el tercero las cosas se salieron de sus carriles. Rossi fue penalizado con un punto por golpear reiteradamente debajo del cinturón y también, sufrió una caída. Más producto de un empujón, que de un golpe neto. La pelea comenzaba a volcarse en las tarjetas para el alemán. En el cuarto round, la tesitura fue calcada a lo sucedido en los primeros rounds. Sorpresivamente, luego de sonar la campana, Huck le aplicó un golpe que derribó a Rossi en un rincón neutral. Se levantó con dificultad y el árbitro le descontó dos puntos a Huck. La contienda volvía a estar emparejada, no tanto por la superioridad del argentino, sino, por las infracciones del rival.. En el quinto round todo el poder del campeón se descargó contra la humanidad del “Pequeño”, dos veces fue al suelo, pero esta vez, por los certeros y fulminantes golpes de su adversario. Poco ya se podía esperar del de San Nicolás. Su artillería estaba agotada y para el campeón la pelea recién empezaba. Luego de un trámite común, fueron a un cambio de golpes logrando Huck una temible combinación, que terminó con derechazo a la barbilla. Rossi, nocaut parado. Cayó pesadamente hacia atrás, quedando inmóvil sobre la lona. Fue un momento dramático, la forma en que tomó contacto con el tapiz, para el conocedor, nada bueno presagiaba. Inmediatamente concurrieron los médicos al cuadrilátero y la televisión, ni por un momento puso la lente sobre el boxeador caído. No había lugar para el morbo. Hubo momentos de vacilación y el “Pequeño” estuvo varios minutos en el suelo para su atención. Cuando ya arrimaban la camilla para transportarlo a la ambulancia, alcanzó a sentarse. La tranquilidad retornó al cuerpo de la multutid que colmaba el estadio y finalmente todo no pasó más allá de un susto.
Huck retuvo por nocaut técnico y el argentino deberá tomarse un obligatorio descanso.

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