25 de octubre de 2026
La victoria de Flávio en el balotaje supondría la culminación del giro a la derecha de la región, mientras que la reelección de Lula mantendría un bastión izquierdista estratégico y frenaría esa tendencia.
Brasil en una encrucijada histórica. Hoy decide el pueblo del país vecino si concede al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva un cuarto mandato presidencial o da un giro drástico hacia la nueva derecha al elegir al senador Flávio Bolsonaro, aliado de Javier Milei y de Donald Trump, como mandatario número 40 de la historia.
Cerca de 159 millones de brasileños están llamados a las urnas para elegir a su próximo jefe de Estado, que asumirá el poder el 5 de enero de 2027.
Lula, que a sus 80 años es uno de los jefes de Estado de mayor edad del mundo, es el presidente número 35 y 39 de Brasil; gobernó de 2003 a 2010 y nuevamente desde 2023. Bolsonaro, de 45 años, busca devolver el apellido de su familia al poder mientras su padre cumple condena por supuestamente intentar un golpe de Estado para impedir el fin de su presidencia de 2019-2022.
Bolsonaro hijo superó a Lula por más de 2,2 millones de votos en la primera vuelta de este mes, pero ninguno de los dos candidatos obtuvo una mayoría absoluta, lo que preparó el escenario para la segunda vuelta de hoy. Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos frente al 45% de Lula, y las encuestas muestran que la contienda sigue muy cerrada mientras los votantes regresan a las urnas.
ÚLTIMAS ENCUESTAS
Bolsonaro ganaría el balotaje con un 51% de los votos válidos frente al 49% de Lula da Silva, según los dos últimos sondeos antes de la cita en las urnas del domingo.
Las encuestas de Quaest y Datafolha, las dos firmas demoscópicas más importantes del país, dejaron a ambos candidatos en empate técnico, ya que el margen de error de ambos estudios es de dos puntos porcentuales, tanto hacia arriba como hacia abajo.
ELEGIDO TRES VECES
Lula, que comenzó como obrero sindical y perdió el meñique en un accidente en una fábrica a los 19 años, inspiró una devoción casi de culto durante su primer y su segundo mandato, cuando la economía de Brasil se expandió con ayuda del auge de las materias primas y de la asistencia directa en efectivo que sacó a millones de brasileños de la pobreza.
Más tarde pasó más de un año en prisión por condenas por corrupción que finalmente fueron anuladas por tecnicismos, antes de ganar un tercer mandato en 2022.
El expresidente de Estados Unidos Barack Obama llegó a llamar a Lula «el político más popular del mundo», pero sus índices de aprobación han caído hasta el 24% en este mandato, mientras los votantes expresan preocupación por la delincuencia y el costo de vida. Él ha respondido con promesas de compartir los beneficios de la extracción de los minerales raros de Brasil y otros recursos, y aumentó en un 15% los pagos de su emblemático programa Bolsa Familia.
Entre las medidas que el mandatario ha tomado para apuntalar el apoyo antes de la segunda vuelta están recortar impuestos a los combustibles, condonar las deudas que 3,6 millones de pequeñas empresas mantienen con el gobierno, avanzar para bloquear las señales de telefonía celular alrededor de las prisiones y proponer un aumento de los pagos de asistencia a estudiantes universitarios. Y, a pocos días de esta votación, el Senado de Brasil aprobó normas respaldadas por el gobierno de Lula para reducir la semana laboral máxima de 44 a 40 horas, al tiempo que consagra dos días de descanso sin recorte salarial.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario