25 de octubre de 2026
A un año de la sentencia de la megacausa La Huerta, desde la Mesa por Memoria, Verdad y Justicia de Tandil reafirmaron su compromiso "con la construcción de la memoria colectiva, la búsqueda de justicia y la defensa irrenunciable de los derechos humanos".
"El 24 de octubre de 2025, después de años
de audiencias, testimonios y una persistente lucha de sobrevivientes,
familiares, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales,
políticas, sindicales, estudiantiles y universitarias, se conoció la sentencia
del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo
de Estado en la región centro de la provincia de Buenos Aires. Un proceso
judicial que permitió reconstruir parte del entramado represivo de la Subzona
12, identificar responsabilidades y llevar ante la Justicia hechos que durante
décadas se intentaron ocultar, negar o silenciar".
"La sentencia constituyó un hito en una
historia colectiva de lucha. Pero un hito no significa un punto final. La
construcción de memoria, verdad y justicia no se agota en un fallo judicial,
del mismo modo que la búsqueda de justicia no termina con una condena. Los
procesos judiciales son fundamentales porque establecen verdades probadas,
reconocen a las víctimas, determinan responsabilidades y contribuyen a
reconstruir una historia que el terrorismo de Estado quiso borrar. También
porque esas verdades pueden y deben trascender los expedientes para formar
parte de la conciencia colectiva, de la educación, de las políticas públicas y
de la vida cotidiana de nuestras comunidades".
"Un año después, sostenemos la importancia
de que lo ocurrido en cada uno de los espacios que integraron el circuito
represivo de la región continúe siendo conocido, discutido y transmitido a las
nuevas generaciones. La memoria no se construye solamente en los tribunales ni
se sostiene únicamente en las fechas conmemorativas. Se construye cuando una
sociedad reconoce las marcas de la represión en su propio territorio, cuando
recupera las historias de quienes fueron perseguidos, secuestrados, torturados
y asesinados, cuando escucha a quienes sobrevivieron y cuando transforma ese
conocimiento en una responsabilidad compartida".
"Por eso, la recuperación y preservación de
los sitios de memoria resulta inseparable de los procesos de justicia. La
señalización de la ex Estación del Ferrocarril Provincial de Azul, donde
funcionó un centro clandestino de detención y tortura y donde actualmente se
encuentra el Jardín Maternal Rubén De Paula, permite hacer visible una historia
que durante años permaneció silenciada. La construcción de ese espacio como
lugar de memoria, encuentro y transmisión demuestra que los sitios no son
solamente testimonios materiales del horror: son también herramientas para
interpelar el presente y fortalecer el compromiso democrático".
"En Tandil, la expropiación de la Quinta de
los hermanos Méndez y el avance en su recuperación para convertirla en un
espacio público de memoria y promoción de los derechos humanos constituyen otro
paso fundamental. Que ese lugar deje de estar sujeto a la lógica de la
propiedad privada y se destine a la memoria colectiva es el resultado de años
de lucha, investigación y acción política. Es una forma concreta de reparación
histórica y una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan lo
sucedido allí. Estos avances no son concesiones ni hechos aislados. Son
conquistas de una sociedad que se organizó para reclamar justicia, sostuvo las
denuncias, acompañó a las víctimas y se negó a aceptar el silencio como destino".
"La dilación judicial y la impunidad no son
meras fallas de procedimiento: prolongan el daño, desgastan a las víctimas y
favorecen a los responsables. En un contexto de negacionismo y retroceso de las
políticas de memoria, denunciamos los intentos de subordinar la justicia a los
tiempos y las conveniencias políticas. La independencia judicial no puede
doblegarse ante ningún gobierno, ni el paso del tiempo convertirse en una forma
de impunidad. Seguiremos exigiendo respuestas concretas: la obligación de
juzgar los crímenes de lesa humanidad no admite demoras ni claudicaciones".
"La lucha continúa, también, porque hay
búsquedas que siguen abiertas. Porque las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo
sostuvieron, frente al terrorismo de Estado y sus consecuencias, una lucha que
transformó para siempre la historia argentina. Porque todavía hay personas que
viven sin conocer su verdadera identidad y su historia, y familias que
continúan buscando a sus seres queridos. La restitución de la identidad de cada
nieta y cada nieto apropiado durante la dictadura sigue siendo una deuda
colectiva".
"A 50 años del golpe de 1976, y a un año de
la sentencia de La Huerta, reivindicamos la lucha de los 30.000
detenidos/as-desaparecidos/as, de las Madres y las Abuelas, de los
sobrevivientes, de sus familiares y de todas las personas y organizaciones que
hicieron posible que el reclamo de memoria, verdad y justicia se convirtiera en
una causa colectiva. Reafirmamos que los crímenes de lesa humanidad no pueden
ser relativizados, que la memoria no admite borramientos y que la democracia
exige una defensa activa de los derechos humanos".
"No hay sentencia que clausure la memoria.
No hay demora que deba detener la búsqueda. No hay discurso negacionista que
pueda borrar las verdades conquistadas por décadas de lucha.
Por los 30.000
detenidos/as-desaparecidos/as. Por las Madres y las Abuelas. Por quienes
todavía buscan. Por las identidades que faltan restituir. Por la memoria, la
verdad y la justicia. Sin olvido ni perdón".
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