25 de octubre de 2026
Las ventas volvieron a caer en septiembre y los mayoristas acumulan un retroceso del 3,2% en el año. El sector advierte sobre la pérdida de poder de compra y un consumidor más cauteloso.
El consumo masivo volvió a retroceder en septiembre y acumula una caída de 2,7% durante el 2026, con bajas que alcanzaron tanto a supermercados como a autoservicios y mayoristas.
Sin embargo, para una parte del sector, el escenario actual no responde únicamente a la pérdida de poder adquisitivo, sino también a la aparición de un "nuevo consumidor" y a una transformación de los hábitos de compra.
Según el último relevamiento de Scentia, el consumo masivo cayó 1,2% interanual en septiembre y 1% frente a agosto.
En el canal mayorista, el retroceso fue de 3,4% respecto del mismo mes del año pasado, de 6,7% frente al mes anterior y acumuló una baja de 3,2% en lo que va del año.
Las diferencias también fueron importantes entre categorías: bebidas sin alcohol cayó 21,1% interanual, higiene y cosmética 9% y perecederos 8,6%, mientras que alimentación avanzó 3%.
En une entrevista con la Agencia Noticias Argentinas, el vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Eugenio Farina, definió la situación como una "tormenta perfecta" atravesada por menores volúmenes de venta pero también por una reconversión más profunda en la forma de consumir.
Durante los años de alta inflación, comprar rápido funcionaba como una forma de anticiparse a nuevos aumentos o eventuales faltantes.
Esa lógica, según Farina, comenzó a desaparecer con la mayor estabilidad de precios: "La gente tenía que tomar una decisión rápida de consumo, porque lo que no conseguía en la góndola tenía que buscar una alternativa y, si lo conseguía, se lo llevaba de forma inmediata, porque sabía que al día siguiente el producto podía no estar o podía estar con otro precio".
El cambio de escenario dejó lugar a un consumidor que demora más la decisión, compara y busca alternativas antes de concretar una operación.
"Los consumidores han tenido en la mano una herramienta importantísima, como es el teléfono, y se han convertido en profesionales de la compra", afirmó.
Así, para CADAM, detrás de la caída de las ventas aparece una reconversión amplia del consumo. Frente a quienes atribuyen el retroceso al deterioro del poder adquisitivo y quienes advierten que la comparación se realiza contra un período en el que la inflación incentivaba a adelantar compras, Farina respondió: "Los dos tienen razón".
"Antes, de un sueldo básico, los servicios se llevaban el 30, 32% del sueldo. Hoy los servicios se están llevando casi el 60%. Entonces, la gente reacomodó su gasto diario", planteó. La diferencia -dice- se vuelve particularmente visible cuando se compara el interior del país con la provincia de Buenos Aires, que contaba con mayores niveles subsidiados.
Aun así, desde CADAM no atribuyen todo el cambio a cuánto dinero queda disponible después de pagar los gastos fijos.
Los propios canales muestran la transformación: en el acumulado de 2026, los supermercados de cadena registraron una caída de 3,8%, los autoservicios independientes de 3,1% y los mayoristas de 3,2%.
En septiembre, en cambio, el comercio electrónico creció 30,5 por ciento interanual. Para el especialista, esa divergencia muestra un fenómeno que excede la coyuntura argentina. "No es una cuestión de plan económico. El mundo está cambiando porque la tecnología está cambiando al mundo", afirmó.
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