2 de abril de 2026
A 44 años de la gesta de Malvinas, el recuerdo de Manuel Larrosa permanece intacto. En aquel entonces, con solo 23 años y el grado de Cabo, Larrosa formaba parte del Comando de la Tercera Brigada de Curuzú Cuatiá, Corrientes.
Su destino cambiaría definitivamente el 25
de abril, día en que cruzó a las islas, donde permanecería durante 54 días de
conflicto.
Uno de los recuerdos más vívidos de Larrosa
es el drástico cambio ambiental. Al provenir del norte, la brigada no contaba
con el equipo adecuado para el frío extremo. "En Cruzú [hacía] 40 grados
de calor, en Comodoro en su momento 2 grados. Así que eso fue lo que más
sufrimos, el frío", relata el veterano.
La razón del traslado de las brigadas del
norte hacia el sur se debió a que las unidades patagónicas, con más experiencia
en montaña, fueron movilizadas a la frontera con Chile por tensiones
territoriales.
El punto más crítico de su experiencia
ocurrió el 11 de junio en el Monte Harriet, a unos 20 km de Puerto Argentino.
Larrosa describe esa jornada como "lo
más terrible que hemos pasado" debido a la confusión del combate y la
proximidad de las fuerzas enemigas.
Lamentablemente, la guerra dejó marcas
profundas por la pérdida de sus compañeros. Larrosa recuerda con dolor al
Sargento Montellano, al Cabo La Balta y al soldado Serradori, quienes
fallecieron en combate.
También destaca que otros compañeros, como
el Cabo López y el enfermero Pereira, sobrevivieron tras ser heridos gracias a
la atención de la sanidad militar inglesa.
El
regreso: "El día que Madryn se quedó sin pan"
Tras ser tomado prisionero el 12 de junio y
pasar siete días en el buque Canberra, Larrosa regresó al continente el 19 de
junio, desembarcando en Puerto Madryn junto a otros 4172 soldados. Aquella
fecha es recordada históricamente porque la ciudad agotó sus suministros para
recibir a los combatientes: "aquel día fue lo que se denominó la ciudad de
Madryn quedó sin pan", comenta Larrosa, mencionando que hoy existe un
mural en el puerto que conmemora ese gesto de la comunidad.
Al reflexionar sobre la preparación de las
tropas, Larrosa destaca la fortaleza espiritual de sus compañeros:
"físicamente iría a la guerra, más con los soldados correntinos que
todavía llevan muy adentro lo que es la patria".
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