15 de abril de 2026
En una entrevista que expone la vulnerabilidad de las personas con discapacidad frente al sistema judicial, Pablo Morrone denunció públicamente el calvario que vive su hijo Felipe, un adolescente de 15 años con autismo severo, quien se encuentra internado por orden judicial en condiciones que su padre califica de "violencia institucional".
El conflicto, que involucra al Juzgado de Familia N° 2 de Tandil, ha derivado en lo que Morrone describe como un "litigio eterno" que mantiene a su familia desmembrada desde 2018.
El inicio de la
pesadilla: 2018
La intervención judicial comenzó en 2018, a raíz de un cuadro de
estrés y un brote psicótico de Pablo Morrone, lo que desencadenó una serie de
decisiones que, según él, destruyeron su núcleo familiar.
A su internación en el Centro de Salud Mental, le siguió la
de su mujer, quien también fue internada por un supuesto cuadro psíquico,
aunque Morrone afirma que eso fue una maniobra ilegítima. "El error que cometió
el juzgado del hospital fue sacar a la madre, internarla en la clínica Teresa
de Calcuta, sin ninguna causa", relató Morrone, sugiriendo que la
internación de su esposa en la clínica se debió meramente a que contaban con
obra social, con un fin económico. Como consecuencia, "nos sacaron los
chicos por 9 meses", incluyendo a Felipe, que en aquel entonces tenía solo
7 años.
El periplo de Felipe, por distintas instituciones ha estado
marcado por la negligencia. Luego de permanecer internado en hogares de Benito
Juárez, en 2020, tras ser trasladado al hogar "Don Orione", en Bahía Blanca, sus padres lo visitaron y lo encontraron en condiciones infrahumanas. "Felipe
estaba encerrado en una habitación... bajo llave, y la monja que tenía la llave
de la habitación no estaba en el lugar", recordó Morrone, añadiendo que el
niño se encontraba "orinado, con materia fecal, con el pañal sucio". Solo
tras una denuncia en redes sociales, el juzgado permitió que Felipe regresara a
su hogar.
A pesar de que el joven vivió en su casa durante la pandemia
y asistió a la escuela sin mayores incidentes, hace 36 días el juez Ramiro
Saralegui ordenó una nueva internación en la Clínica de la Comunidad.
Como consecuencia de su cuadro de autismo severo, el hoy
adolescente no se comunica ni puede valerse por sí mismo. "Pero él no es ni
agresivo, ni violento, no se lastima ni lastima a los demás. Simplemente está
ahí. Él estaba bien en mi casa".
Morrone asegura que fue amenazado con un allanamiento
policial si no entregaba a su hijo: "Yo no quería dejar que lo internen
nuevamente y el juez me dijo que, si yo no lo llevaba, me iba a hacer un
allanamiento... me dijo 'Si vos no lo cargas a la ambulancia, te mando la
policía'".
Denuncias de
sobremedicación y lucro económico
El estado de salud actual de Felipe es alarmante. Según su
padre, el joven entró en perfecto estado y hoy apenas puede sostenerse en pie.
"Ayer (por este lunes) ya no podía caminar. Está tan medicado que no podía
caminar. Lo tenían que agarrar entre dos personas", denunció Morrone tras
su última visita. Incluso, el joven sufrió una descompensación con fiebre que
requirió asistencia de emergencia.
Pablo Morrone sostiene que detrás de estas decisiones
judiciales existe un trasfondo económico oscuro. "Hay un negocio con las
internaciones... mi hijo es un rehén de la clínica, porque son 20 millones de
pesos todos los meses que le saca a la obra social", afirmó tajantemente,
señalando que los informes psicológicos que recibe el juzgado son "falsos".
Para Morrone, la institución que debería proteger a su hijo
es la que más daño le está causando. "Siento que el juzgado ha ejercido
violencia sobre mi hijo. Es la institución que más violencia ha ejercido",
sentenció.
Su pedido es simple pero urgente: que le permitan cuidar a
Felipe en su hogar, donde el joven se siente seguro y está bien atendido. "Lo
único que quiero que dejen a mi familia tranquila... mi hijo es sano, un chico
sano. En mi casa está bien cuidado, está perfecto", concluyó, con la esperanza
de que la visibilización de su caso ponga fin a lo que considera un "abuso de
poder" por parte del sistema judicial.
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