15 de abril de 2026
La obra social de los jubilados y pensionados en Tandil atraviesa uno de sus momentos más críticos, sumiendo a los 24.000 afiliados de la ciudad en un estado de profunda incertidumbre y desprotección. En ese marco, este miércoles por la mañana, un grupo de jubilados y pensionados, convocados por la organización AMALU, se movilizó y manifestó en la agencia de calle Pinto al 700.
La combinación de una acefalía prolongada, un masivo éxodo de médicos de cabecera y un fuerte rechazo a las nuevas modalidades de pago impuestas por la sede central ha paralizado virtualmente el sistema de atención.
Desde la salida de su último director, Martiniano Corbetta
-quien dejó el cargo para asumir como concejal por La Libertad Avanza-, la
oficina local de PAMI no cuenta con un jefe designado. A pesar de los intentos
del gobierno nacional por llenar la vacante, los candidatos han rechazado el
puesto debido a la fuerte presión política y la abultada deuda que la institución
mantiene con prestadores clave, como laboratorios, farmacias y centros de
diagnóstico por imágenes.

En los pasillos de la sede de la calle Pinto, el malestar
crece ante los rumores de un plan de 500 retiros voluntarios a nivel nacional,
lo que aumenta el temor por el futuro de la atención administrativa.
El malestar se profundizó tras la publicación de la
Resolución 1107, que modifica el nomenclador de los médicos de cabecera.
Mientras que el organismo nacional presenta la medida como una simplificación
administrativa y un incremento de la cápita (que pasaría de $1.000 a $2.100),
los profesionales denuncian un "recorte encubierto".
La Asociación de Profesionales de PAMI (APPAMIA) sostiene
que la nueva normativa elimina el pago por consulta presencial y absorbe
diversas prácticas dentro de un pago fijo, lo que en la práctica reduce los
ingresos reales de los médicos. Según la entidad, el valor actual no cubre los
costos básicos de un consultorio y exigen un piso de $6.500 por cápita para
garantizar una atención digna.
Como consecuencia, muchos médicos han decidido darse de
baja, dejando a miles de pacientes en la búsqueda de nuevos profesionales en un
mercado ya saturado.
La crisis golpea con mayor fuerza a los adultos mayores. Hay escasez de profesionales de cabecera, dado que actualmente existen poco más de 30 médicos de cabecera para 24.000 afiliados; algunos médicos llegan a tener una cápita de 1.500 pacientes. A esto se suman las consabidas demoras en el otorgamiento de turnos con especialistas, que pueden tardar entre 4 y 5 meses.

Ante este escenario, los jubilados han comenzado a
organizarse. En la movilización de este miércoles, se ha hecho un llamado a la "resistencia
colectiva", definiendo esta situación "no como una disputa aislada, sino como
una lucha que atraviesa a toda la sociedad".
"Esta no es una lucha de cuatro viejos locos. Esto es
algo que nos atraviesa a todos", expresaron manifestantes, quienes se
consideran la "tercera pata de la clase trabajadora" y exigen
soluciones urgentes ante un sistema que, aseguran, hoy les da la espalda.
Mientras la delegación de Tandil sigue dependiendo de las
decisiones de la UGL XI de Mar del Plata, los afiliados enfrentan la
resignación de ser víctimas de un ajuste que compromete su salud y su dignidad.
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