16 de agosto de 2026
A sala llena, la periodista Julia Mengolini presentó su primer libro, Las caras del monstruo, una declaración de principios urgente y visceral que apela a una larga y vibrante conversación entre lo personal y lo colectivo para demostrar cómo la política se cuela en todo y le da sentido a las experiencias individuales.
La creadora de Futurock dialogó con María Salceda en una charla que abordó desde una reflexión profunda -pero sin solemnidad- la política, el cambio social y otros aspectos de la actualidad argentina y global, mirando la memoria personal como parte de una trama política colectiva.
Mengolini resumió la idea de su libro como
una estructura de 6 ensayos temáticos construidos con testimonios, opiniones
propias, conversaciones y lecturas. "Hay mucha bibliografía -soy una
persona que busco fuentes para explicar- pero también mucho de lo vivencial y
personal. Me siento una protagonista medio loca de estos tiempos", planteó
en el inicio.
Luego, se metió de lleno en el polifacético
mundo de las redes, desmenuzando su impacto y buscando una salida constructiva
que supere el odio que inocula un tuit venenoso: "los trolls no leyeron mi
libro", ironizó
Pandemia,
resentimiento y después
Uno de los temas que acaparó gran parte del
encuentro fue el análisis de la pandemia al que la periodista le dedica uno de
los ensayos de su libro. "A la pandemia la quisimos barrer debajo de la
alfombra", señaló, y la definió como "profundamente aburrida":
no hubo un monstruo que invadiera Manhattan, sino soledad y el crecimiento de
un resentimiento que, para la autora, explica en parte el presente político
argentino. "Es un factor fundamental para entender nuestro tiempo histórico
y sin embargo se lo subdiagnostica permanentemente", advirtió, poniendo en
el mapa de la conversación una organización política del odio a la que la
pandemia le dio combustión: "el huevo y la serpiente ya estaban ahí.
Revisen las fotos de la época: en las marchas antivacunas y anticuarentena ya
había carteles que decían 'Milei presidente", indicó
La charla avanzó también sobre el odio como
modelo de negocios y su rol en el ecosistema de las ultraderechas. "El
odio y la indignación son combustible de las redes sociales porque es
barato", explicó, aunque relativizó la responsabilidad de la tecnología:
"tenemos que afinar un poco la puntería para detectar cuál es el problema;
así se va haciendo más chiquito y, por lo tanto, más resoluble. Si el problema
es el modelo de negocios, hay que encontrar modos de regulación." Y bajó
la neurosis apocalíptica con humor: "No sintamos que es el fin de los
tiempos porque Elon Musk se compró Twitter".
Hacia el final, Mengolini dejó suspendido
en el aire el interrogante del millón: "estamos en una nueva época o en el fin
de otra que termina de manera muy escandalosa y cachivache. Creo que no hay
olor a nada nuevo, hay olor a final", planteó, aunque encontró un signo de
estos tiempos en el propio auditorio: "por suerte empiezan a circular
muchas ideas, como sucedió en el siglo de las revoluciones. Estamos en tiempos
de mucho diagnóstico y no está mal: así tiene que suceder. A mí me parece que
hay algo de eso también en esta Feria llena de gente, en las voluntades que
dicen 'tenemos que hacer este año también la Feria del Libro."
Cerró llamando a hacer comunidad como forma
de resistencia frente al individualismo descuartizador: "charlar con otros es
sanador. De esos encuentros nacen los proyectos. Estamos en un 'mientras
tanto', esperando que algo pase o termine, pero haciendo cosas. Para las
grandes gestas están otros; para este 'mientras tanto', sosteniendo al de al
lado, estamos nosotros", decretó, en medio del aplauso de toda la
concurrencia.
La 21° Feria del Libro Tandil finaliza esta
noche, en la Cámara Empresaria (Mitre 856) y es organizada en forma conjunta
por el Municipio de Tandil, la Universidad Nacional del Centro, la Cámara
Empresaria de nuestra ciudad y la Asociación de Librerías local.
Todas las actividades y presentaciones son
con entrada libre y gratuita.
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