28 de enero de 2026
El ministro del Interior destacó la gestión de Milei y se mostró optimista respecto de la aprobación de la reforma laboral. Dijo que los gremios "toda la vida" se han expresado en contra. Duras críticas al gobierno de Kicillof.
Antes de empezar la entrevista, Diego Santilli se levanta de su silla, toma el teléfono y pide que lo esperen cinco minutos. Permanece cerca, con el celular en el oído. Al regresar, hace un comentario con tono de alivio. "Va a llover en el sur". Dice que es una buena noticia para la Patagonia, afectada por grandes incendios forestales desde los primeros días del año.
Ya ubicado otra vez en una mesa cercana a los ventanales del Hermitage Hotel, el ministro del Interior hace un balance positivo de la gestión de Javier Milei, destaca los beneficios del proyecto de reforma laboral y se muestra optimista respecto de lo que sucederá en el tratamiento en el Congreso. También dejará claro, sin necesidad de decirlo expresamente, sus ganas de gobernar la provincia de Buenos Aires.
-Ya transcurrió más de la mitad del mandato de Javier Milei. En líneas generales, ¿cree que hay más gente que está mejor que antes?
-No tengo ninguna duda. Por varios motivos: pasamos de una inflación del 211 % anual a una del 30 %, con escalas. Y vamos camino a una inflación de entre el 10 % y el 15 %. Pasamos de una pobreza del 54 % a una del 30 %. Son indicadores. Pasamos a ordenar las cuentas fiscales, que nunca se creyó que se pudieran ordenar, a tener equilibrio fiscal, superávit, a eliminar 15 puntos de déficit... Y así y todo, crecimos. Obviamente que hay una disparidad en el crecimiento, pero la estabilidad, el no aumento constante de precios y la baja de la pobreza marcan un camino, que es paulatino. Esto marca el sendero de la Argentina. Ahora, viene lo del crecimiento ya consolidado, parejo, en todos los segmentos.
-¿La gente que no llega a fin de mes es porque antes tampoco llegaba o porque perdió poder adquisitivo durante este Gobierno?
-Eso lo responde el indicador de pobreza: 54 % contra 30 %. Nunca tener más pobreza es mejor que tener menos. Nunca tener 211 % de inflación es mejor que tener 30 %. Antes era mucho peor. Obviamente, el argentino está haciendo un esfuerzo enorme, y ese esfuerzo lo consolidó electoralmente en octubre porque no quiere volver más al pasado. El argentino no quiere volver a todo eso que lo hizo más pobre, que lo hizo no llegar a fin de mes.
-La ocupación y el consumo de la temporada, sin embargo, están por debajo de la del año pasado. ¿Eso no es también un indicador?
-Cuando hablo con los gastronómicos, siento que en términos de cubierto tal vez hubo un poquito menos, pero en términos de facturación y rentabilidad fue mejor. Es dispar la situación. Hoy el ciudadano elige de otra manera. No elige las vacaciones de 30 días, sino una semana y después otra. Tiene otra movilidad. Pero lo que yo escucho de todos los indicadores acá en Mar del Plata es que es una buena temporada. El fin de semana pasado explotó. Todo el sector costero está a full. Hay que ver cómo termina.
-Hizo una gira por las provincias en la que se reunió con distintos gobernadores y varios se pronunciaron a favor de la reforma laboral. ¿Cómo ve la posibilidad de que se apruebe en febrero?
-Soy optimista porque, más allá de las conversaciones que me tocan a mí por mi rol, cuando hablás con la inmensa mayoría de los sectores, está claro que nuestro país hace 15 años que no genera un puesto de trabajo neto formal y hace 20 años que no genera una pyme neta, es decir, que no hay una diferencia favorable entre las caídas y las nuevas pymes. La cosa no va más de esta manera. De eso ya se dio cuenta hasta el trabajador de a pie. ¿Cómo puede ser que, en nuestro país, de 23 millones de personas con posibilidades de tener trabajo, solo 6 millones lo tienen en el sector privado formal y 3 millones en el sector público? ¿Y los 14 millones restantes? Si de ellos sacaras monotributistas y autónomos, te queda el 50 % de la masa laboral en la informalidad. ¿Cómo hacemos para que esos trabajadores sean formales? La reforma encara eso. Una modernización hay que hacer, y eso es lo que puso arriba de la mesa el Presidente: derecho para los que no tienen derecho.
-Sin embargo, los gremios se han expresado en contra y dicen que se recortan los derechos laborales.
-Toda la vida se han expresado en contra. La pregunta es: ¿querés tener más trabajadores formales o seguir administrando lo poco que tenés? El desafío de Argentina es que haya más. ¿La productividad de Santiago del Estero es la misma que la de La Pampa? No. Entonces, ¿por qué es el mismo convenio el de Santiago del Estero y el de La Pampa? ¿La productividad de la Ciudad de Buenos Aires o la de Neuquén es la misma que la de otra provincia? No. Ninguna provincia es igual a otra.
-Más allá de los argumentos de por qué se necesita la reforma laboral, en términos políticos, ¿es posible que salga sin un aval de los gremios? ¿No generaría conflictividad o judicialización?
-Lograr unanimidad no es fácil. Lo que sí creo es que la Argentina necesita una modernización. La reforma no toca derechos para atrás, ayuda a las pymes, que son las grandes perjudicadas de la industria del juicio en la Argentina. La indemnización que corresponde es un salario por año trabajado, el mejor de los últimos 10 años. Explíquenme cómo algo que vale 10 termina saliendo 100. Eso funde al farmacéutico de la esquina, al rotisero de la otra cuadra, al comerciante o a la pyme industrial. Ahí está el problema de la Argentina. La reforma pone un fondo de cese para ayudar a los efectos de la indemnización, que es una baja de cargas para el Estado. Estamos haciendo el esfuerzo de bajar tributos, bajar cargas y ayudar a que haya trabajo. Ese es el objetivo del Presidente. A veces, para hacer una tortilla, algunos huevos hay que romper.
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