18 de octubre de 2026
A sala llena, Tandil Cine abrió una nueva edición para celebrar la producción audiovisual argentina. El festival organizado por el Municipio y la Unicen comenzó este sábado con la proyección de "Pepita, la pistolera" y un llamado a fortalecer las políticas culturales. Durante la semana habrá funciones y actividades diarias gratuitas.
Con una reivindicación del trabajo colectivo, la cultura como derecho y el papel de las instituciones públicas en el desarrollo del cine nacional, este sábado quedó inaugurada la 23ª edición del Festival Tandil Cine.
El tradicional festival organizado desde
hace 25 años por el Municipio de Tandil y la Universidad Nacional del Centro de
la Provincia de Buenos Aires, volvió a encender sus luces con la proyección de
"Pepita, la pistolera", el film dirigido por Lucía Puenzo y protagonizado por
Luisana Lopilato.
La ceremonia de apertura se realizó en el
Espacio Incaa Unicen, ubicado en el Centro Cultural Universitario, y dio inicio
a una semana dedicada al cine argentino. De este modo, el evento reúne una vez
más a realizadores, trabajadores del sector audiovisual, autoridades y público
en torno a una propuesta que busca ampliar las miradas y fortalecer la
producción cinematográfica argentina.
El acto se llevó a cabo ante un auditorio
colmado de público y contó con la presencia del intendente Miguel Lunghi; el
rector de la Unicen, Marcelo Aba; la subsecretaria de Cultura y Educación del
Municipio, Micaela Saconi; la directora de Cultura municipal, Mercedes
Guazzelli; la directora del Área de Cultura de la Unicen, Anabela Tvihaug; la
coordinadora del Espacio Incaa Unicen y directora artística del festival, Carla
Martínez; la productora general de Tandil Cine, Eliana Chiaradía; y la decana y
la vicedecana de la Facultad de Arte, Daniela Ferrari y Claudia Castro.
También participaron el presidente de la
Biblioteca Rivadavia, representantes del Concejo Deliberante, integrantes de
los equipos de gestión de la Universidad y de la Facultad de Arte, docentes,
nodocentes, graduados, estudiantes, representantes de instituciones y
referentes del sector audiovisual. El Instituto Cultural de la Provincia de
Buenos Aires, la Biblioteca Rivadavia y la Facultad de Arte de la Unicen
también forman parte de la red de instituciones que respaldan el festival. A
ellas se suman, en esta edición, el IPAT y la Academia de Cine Argentina, y
alianzas estratégicas con el sector privado.
El único orador de la velada fue Marcelo
Aba, quien puso el acento en el papel de la universidad pública y el Estado
local para sostener iniciativas culturales en un contexto nacional complejo.
"Defender el Festival de Cine de Tandil y
defender la universidad pública responden exactamente a la misma convicción y a
un mismo compromiso colectivo", sostuvo el rector.
Para Aba, la experiencia demuestra la
importancia de la articulación institucional frente a las dificultades
actuales. "En tiempos tan complejos, donde frecuentemente se pretende imponer
el aislamiento y el mérito individual como únicos paradigmas, este proyecto
demuestra que es el trabajo en equipo, la articulación institucional y la
visión comunitaria lo que verdaderamente fortalece el tejido social de nuestra
ciudad", expresó.
La
cultura como derecho
Uno de los principales planteos del rector
estuvo vinculado con la responsabilidad de las instituciones públicas de
garantizar el acceso a las expresiones artísticas.
"Tandil Cine no es una iniciativa ajena o
que desembarca desde fuera de la ciudad. Es parte constitutiva de la trama
identitaria y social de Tandil", afirmó.
En esa línea, sostuvo que garantizar el
acceso democrático a los bienes artísticos implica ampliar derechos y generar
vínculos concretos con las escuelas, la comunidad y las audiencias. Esa
perspectiva se expresa en una de las características centrales del encuentro:
todas las actividades y proyecciones son con entrada libre y gratuita.
El rector también destacó el aporte de la
Facultad de Arte, que participa a través de sus docentes, graduados y
estudiantes, y valoró la articulación entre la formación académica y el ámbito
profesional. Según señaló, la Universidad no solo forma profesionales y genera
conocimiento, sino que también impulsa el trabajo técnico y construye espacios
de exhibición para el cine argentino.
La convocatoria de esta edición reunió más
de 900 producciones de distintos puntos del país, un volumen que reafirma la
perspectiva federal del festival y su compromiso con la diversidad de miradas y
la calidad artística.
El
rol del Estado frente al contexto nacional
El discurso de apertura también incluyó una
referencia directa a la situación de la cultura y la educación superior en el
país. Aba describió el escenario actual como complejo, marcado por el retiro
del Estado nacional del fomento de la producción audiovisual, la promoción
cultural y el sostenimiento de la universidad pública.
Frente a ese panorama, reivindicó la
decisión de continuar impulsando políticas culturales desde las instituciones
locales y destacó que la Universidad asumió con recursos propios el
sostenimiento anual del Espacio Incaa Unicen.
"Son las instituciones públicas locales las
que asumen el desarrollo de políticas culturales cuando quien debería hacerlo
no está presente", señaló.
En ese sentido, vinculó la continuidad del
festival con la defensa de la universidad pública y la garantía del acceso a la
cultura. Además, agradeció el acompañamiento de la sociedad, en particular
durante las movilizaciones realizadas el jueves pasado en reclamo del
cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Sus palabras generaron
un aplauso espontáneo y sostenido de los presentes, que acompañaron el
reconocimiento al compromiso de la comunidad con la educación pública y el
sostenimiento de las políticas culturales.
"Para nuestra universidad pública, la
promoción y difusión de la cultura representa una función sustantiva e
inalienable", afirmó. Y agregó que la institución seguirá trabajando para
ampliar el acceso al arte, fortalecer el desarrollo del cine nacional y
consolidar una universidad de mayor calidad e inclusión.
La continuidad de Tandil Cine, cuyo origen
se remonta a 2001, constituye además una referencia a la capacidad de
organización comunitaria en contextos adversos. Aba recordó también que el
festival nació durante una profunda crisis nacional y que su permanencia
expresa una convicción compartida entre las instituciones y la comunidad.
Tras dejar formalmente inaugurada la 23ª
edición de Tandil Cine, los organizadores y autoridades posan en el escenario
para la tradicional foto de apertura y se dio lugar al proyección de la
película.
Una
semana a puro cine
La 23ª edición del festival se desarrollará
hasta el 24 de octubre y contempla proyecciones diarias de las películas en
competencia, además de exhibiciones y charlas especiales. Las actividades se
desarrollan con entrada libre y gratuita en tres sedes: el Espacio Incaa
Unicen, el Espacio Multicultural y la Facultad de Arte. Toda la programación
puede consultarse en tandilcine.com.ar y @tandilcine.
La competencia oficial contará con jurados
vinculados a distintas organizaciones del ámbito cinematográfico, entre ellas
la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai), la Sociedad
Argentina de Editores Audiovisuales (SAE), Autores de Fotografía
Cinematográfica Argentina (ADF) y Directores Argentinos Cinematográficos (DAC).
También habrá un jurado regional para la sección Panorama Tandil, un premio
especial de la Facultad de Arte y el Banco Credicoop, y el reconocimiento del
Jurado Joven, integrado por estudiantes de escuelas secundarias.
Con más de dos décadas de trayectoria,
Tandil Cine vuelve así a poner en pantalla la producción audiovisual argentina
y a reafirmar una apuesta que combina formación, exhibición, participación
comunitaria y políticas culturales para toda la comunidad.
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