3 de marzo de 2026
A sólo 100 días de su inicio, el Mundial 2026
atraviesa uno de los contextos geopolíticos más complejos de su historia. El
conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, sumado a restricciones
migratorias, divisiones internas y preocupaciones por la seguridad en México,
encendió todas las alarmas en torno al evento más importante del fútbol.
La Copa del Mundo, que se disputará del 11 de
junio al 19 de julio y tendrá su final en el imponente MetLife Stadium, será la
primera con 48 selecciones y el más extenso en cantidad de partidos (104). Pero
hoy el foco ya no está solo en lo deportivo.
El conflicto con Irán y la incertidumbre
deportiva
Los recientes bombardeos de Estados Unidos e
Israel sobre territorio iraní y la posterior represalia de Teherán generaron un
fuerte impacto en el escenario internacional y encendieron alertas en el mundo
del deporte.
Si bien la Finalissima entre España y
Argentina no fue suspendida prevista en Qatar todavía no fue suspendida de
forma oficial, el contexto geopolítico elevó las preocupaciones en torno a la
seguridad de los grandes eventos futbolísticos.
La gran incógnita gira en torno al papel de
Irán en el Mundial 2026. La selección asiática, ya clasificada tras una buena
eliminatoria, tiene programados sus tres partidos de la fase de grupos en suelo
estadounidense.
Washington aclaró que ni los jugadores ni el
cuerpo técnico tendrán restricciones de ingreso. Sin embargo, los aficionados
iraníes sí enfrentarán severas limitaciones migratorias, lo que podría reducir
considerablemente el acompañamiento del equipo en las tribunas durante el torneo.
Restricciones
migratorias y tensión política
Irán no es el único caso. Aficionados de
países como Costa de Marfil, Haití y Senegal también tendrían vedado el ingreso
a Estados Unidos, en línea con órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump.
Además, una congelación de visados afecta a
decenas de naciones, entre ellas Brasil, Colombia y Uruguay. Para intentar
descomprimir la situación, el gobierno estadounidense implementó el sistema
"FIFA PASS", un mecanismo de visado prioritario para quienes ya cuenten con
entradas.
La situación contrasta con el espíritu de
apertura que caracterizó al Mundial de 1994, el único antecedente del torneo en
suelo estadounidense.
De
la euforia del 94 a la incertidumbre actual
El Mundial organizado por Estados Unidos en
1994 marcó un antes y un después. Fue el campeonato del penal errado por
Roberto Baggio que consagró a Brasil y también el que modernizó la competencia
con récords de asistencia y camisetas con nombres.
Hoy el contexto es diferente. Estados Unidos
atraviesa una fuerte polarización interna por las políticas migratorias y las
acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuestionadas
por una parte significativa de la opinión pública.
Legisladores como el senador demócrata Chris
Van Hollen señalaron la contradicción entre un evento que promueve la unión
global y una retórica política que, según sus palabras, "intenta excluir al
mundo".
México,
violencia y protocolo de seguridad
El Mundial 2026 será compartido entre Estados
Unidos, México y Canadá bajo el lema original "United 2026". Sin embargo, el
escenario actual dista mucho de aquella idea de unidad.
En México, la reciente escalada de violencia
tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera
"El Mencho", generó nuevas dudas sobre la seguridad en las sedes.
Desde la organización local aseguran que
existen protocolos de coordinación entre fuerzas federales, estatales y
municipales para garantizar la seguridad de los partidos.
El rol de la FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino,
manifestó su confianza en México como anfitrión y evitó profundizar sobre los
conflictos internacionales.
Infantino mantiene una relación cercana con
Trump y, meses atrás, le otorgó el primer Premio de la Paz de la FIFA, un gesto
que fue interpretado en clave política.
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